¡Shh…! Haga silencio, por favor

Para el poblador de una ciudad, pequeña o
grande, no debe resultar extraño relacionarse con los ruidos que le dan “vida”
común. Resulta familiar que atraviese el ciudadano un bosque de altos postes de
los que penden cables, como lianas, sobre las calles y así avancen por la
ciudad. Allí, los cables alimentan de energía eléctrica equipos de sonido y
aparatos que repliegan diversos sonidos difíciles de interiorizar....